La captura del krill, un reto

Capturar con total garantía medioambiental

 

captura-reto-foto1La captura del krill representa un desafío tanto desde el punto de vista de su viabilidad, como desde el punto de vista medioambiental. La captura tiene que respetar al máximo la importancia que tiene el krill en la cadena alimenticia de los seres marinos antárticos.

Los métodos tradicionales de arrastre no son válidos, ya que la captura es izada a bordo y vaciada en tanques de retención antes de su procesado, no siendo adecuados para el krill porque el krill contiene enzimas altamente digestivas y, básicamente, se autodestruye antes de que pueda ser procesado por el estrés que este tipo de captura representa para el animal.

captura-reto-foto2Además, las capturas accidentales no deseadas, por ejemplo de peces y de focas, es un problema que plantea la pesca de arrastre ya que representa una amenaza para los frágiles ecosistemas marinos del Antártico.

Para controlar las capturas de krill respetando unos límites máximos, de forma que se garantice la sostenibilidad del proceso y la seguridad de la especie Euphausia Superba, se creó la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos(CCAMLR).

El aceite de krill de Antartikrill es obtenido bajo supervisión de un observador de CCAMLR que verifica que se cumplen el Programa de Protección Científica Internacional.

 

 


 

Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR)

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captura-reto-mapaSe trata de una organización establecida por una convención internacional y es responsable de la conservación de los recursos de la Antártida. Su propósito es proteger la vida marina del Océano Austral.

Hay 25 naciones que son miembros de pleno derecho de la CCAMLR, y el proceso para obtener una licencia para la pesca del krill es riguroso y restringido. Las medidas de conservación adoptadas por la CCAMLR se basan en opiniones científicas y necesitan de su ejecución para ser eficaces.

 

 

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